Que preciosa definición de un líder, “es un generador de ilusión”, a quien le gustaría trabajar un raro espécimen que genere ilusión, confianza y compromiso a sus trabajadores y colaboradores, desde luego que a todos o a muchos de nosotros nos gustaría.

A veces cuando pensamos en un directico o en un Líder, nos imaginamos a una persona muy bien formada con grandes títulos y reconocimientos, pero… es eso lo que valoran los empleados, yo creo que no, ¿de que sirve una persona tremendamente formada que no sepa “gestionar” personas?, ¿de que sirve tanto conocimiento sin la habilidad para compartirlo?, francamente de poco, pero ojo siguen siendo grandes profesionales que atesoran el conocimiento en uno mismo, es como la metáfora de aquel que ara y ara pero que nunca siembra.

Vamos a suponer que eso mismo me pasa a mi, 2 licenciaturas, 3 masters y premios al talento, llego a la empresa o a otra empresa nueva donde he de gestionar equipos y… no encajo, no es para mi, no se como hacerlo, yo respondo de lo mío, el equipo que se me han asignado es malo, no me fio, no tienen iniciativa, son egoístas y poco trabajadores… ¿a alguno le empieza a sonar esta retahíla de lamentos?. Dice una gran amiga mía “no se puede dar lo que no se tiene” y es una gran verdad, como voy a llevar a un quipo a su máximo potencial y rendimiento si yo aun no he explorado ni potenciado los míos. Si la congruencia es un valor tan importante para nosotros ¿Cómo podemos pedir a los demás lo que nosotros no hemos entrenado?, lo que nosotros no damos.

Sin embargo, se necesitan generadores de ilusión… si a ti también te gustaría trabajar con uno, te invito a que empieces por ti mismo, quizás hoy sea un buen día para comenzar.

Yolanda Villar

www.yolandavillar.com