Comparte

 

Muchas personas creen que el problema es tomar una mala decisión.

Pero, en realidad, hay algo que suele bloquear mucho más: el miedo a equivocarse.

Ese miedo hace que una persona piense demasiado, espere demasiado y retrase decisiones que, en el fondo, ya sabe que necesita tomar.

Porque equivocarse incomoda.

Implica asumir responsabilidad. Aceptar que algo puede no salir como esperabas. Aceptar incertidumbre.

Y por eso mucha gente entra en una especie de pausa constante:

“Voy a esperar un poco más.” “Necesito tenerlo más claro.” “Quizá aún no es el momento.”

Sin darse cuenta de que, mientras tanto, el tiempo sigue avanzando igualmente.

Lo que muchas veces no se entiende es que no decidir también es una decisión.

Permanecer en el mismo lugar. Seguir posponiendo conversaciones. Mantener situaciones que ya no encajan.

Todo eso también tiene consecuencias.

A veces el miedo no está realmente en equivocarse.

Está en afrontar el cambio que puede venir después.

Porque decidir obliga a moverse. Y moverse implica dejar atrás una parte conocida de tu vida, aunque ya no te haga bien.

Sin embargo, ninguna persona avanza teniendo todas las garantías.

La seguridad absoluta no existe.

Y esperar a sentirte completamente preparado puede convertirse en la mejor forma de no actuar nunca.

Por eso, en muchos momentos importantes, la clave no está en eliminar el miedo.

La clave está en aprender a avanzar con él.

Porque muchas veces el crecimiento no aparece cuando desaparecen las dudas.

Aparece cuando una persona decide actuar pese a ellas.

 

 

Álex Jalón Vázquez

Coach  AICM Nº14340

Procesos de cambio y fortaleza personal

Más información del autor AQUÍ