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En mi trabajo diario con jóvenes y familias surge cada vez más a menudo una pregunta silenciosa, que raras veces se formula de manera explícita:

¿por dónde se reinicia cuando las ganas parecen haberse apagado?

De esta reflexión nació el laboratorio “Recuperar las ganas”, un espacio experiencial diseñado para responder a esta necesidad sin recurrir a modelos prescriptivos, objetivos impuestos o soluciones rápidas.

Desde el primer momento, quise definir claramente las reglas del juego: sin preguntas de examen, sin notas y sin juicios. Los participantes —jóvenes y padres juntos— no estaban llamados a demostrarme nada ni a mí ni a los demás, sino simplemente a hacer la experiencia y ponerse en juego.

Un enfoque desvinculado de la presión del rendimiento

En una sociedad en la que incluso los espacios educativos, familiares y deportivos suelen estar atravesados por la lógica exasperada del rendimiento, mi elección metodológica fue diferente: no partir del “hacerlo mejor”, sino del comprender dónde se está y desde dónde es posible reiniciar.

Las ganas, entendidas como motivación auténtica, difícilmente nacen bajo el peso de la expectativa o de la obligación. Al contrario, tienden a reemerger cuando la persona se siente legitimada para reconocer su estado actual, sin tener que justificarse o corregirse.

Como coach, considero que el “quitar presión” no es una bajada de estándares, sino el prerrequisito fundamental para que el impulso vuelva a ser interno, en lugar de una simple respuesta adaptativa a demandas externas.

La Arquitectura del Laboratorio: Tres dimensiones integradas

Para ofrecer una experiencia completa y profunda, estructuré el laboratorio en torno a tres pilares fundamentales e interconectados:

  1. Conciencia (el corazón de la exploración de coaching)
  2. Acción (la traducción en valor y continuidad)
  3. Bienestar (el presupuesto energético y biológico)

1. El corazón del recorrido: Conciencia y Experiencia directa

En la primera parte del laboratorio, que dirigí en primera persona como coach y formador, el foco no estuvo en “activar la motivación a toda costa”, sino en crear el terreno fértil para que pudiera emerger por sí sola.

A través de ejercicios sencillos, momentos de escucha profunda y dinámicas de participación activa, guié a los participantes a detenerse y observar su realidad presente sin filtros. Algunas preguntas de coaching abrieron este espacio de conciencia compartida:

  • ¿Dónde te encuentras hoy, realmente, respecto a tus ganas?
  • ¿En qué momentos sientes que estás haciendo algo porque quieres y en cuáles porque sientes que debes hacerlo?
  • ¿Qué ocurre dentro de ti cuando no tienes que demostrar nada a nadie?
  • Si quitáramos por un momento notas, juicios y expectativas, ¿qué quedaría de tu forma de participar?
  • ¿Desde dónde sientes que podrías reiniciar, aunque sea con un paso muy pequeño?

Estas preguntas no pedían respuestas “correctas”, sino que permitían estar en contacto con el propio estado presente legitimándolo como el único verdadero punto de partida.

2. De la Intención a la Acción Basada en Valores y La base energética: El Bienestar Global

En la fase central, la atención se desplazó a cómo transformar la conciencia en una acción sostenible. Contando con el apoyo institucional de la federación WBPF Italia (representada por el presidente, vicepresidente y el medico federal), exploramos el tema de la disciplina y del compromiso no como imposiciones o deberes, sino como elecciones fundadas en valores.

Cuando la acción está desconectada del sentido profundo, se convierte en una obligación que aplasta la motivación; cuando, en cambio, está arraigada en valores claros, se transforma en una elección consciente capaz de sostener la continuidad en el tiempo.

Para completar la experiencia, quise integrar una reflexión sobre el bienestar total sobre los estilos de vida.

El impulso motivacional no puede mantenerse durante mucho tiempo si el cuerpo y la mente están exhaustos. El equilibrio del sueño, la alimentación y la gestión de los ritmos diarios no son elementos secundarios, sino que constituyen la reserva energética de base sin la cual incluso la mejor intención corre el riesgo de apagarse.

Mi visión para el Coaching y el Mentoring

El resultado de este laboratorio confirma una convicción que guía desde siempre mi práctica profesional: la motivación no es algo que el coach deba “construir” o “empujar” desde el exterior, sino un recurso natural que debe ser liberado de los obstáculos.

Esto requiere por nuestra parte un cambio de postura:

  • Menos intervención correctiva y más presencia.
  • Menos respuestas anticipadas y más espacio a la exploración.
  • Dar un paso atrás para permitir al cliente o al mentee volver a conectar con lo que realmente le mueve.

Crear contextos no evaluativos, tanto en el coaching con jóvenes como en el organizacional, no significa renunciar al crecimiento o a los resultados, sino reconocer que el impulso más fuerte y eficaz es siempre el que nace de la libertad.

 

Ferruccio Conti.

Coach AICM Nº14124

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