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Cómo dejar de ser una persona para los demás y otra cuando estás a solas

(La falsedad no te lleva a ningún puerto sano, simplemente a aparentar y encajar por miedo a ser coherente, real y transparente).

Hay una pregunta que pocas veces nos hacemos con sinceridad: ¿Estoy viviendo de acuerdo con lo que digo que es importante para mí?

Es fácil hablar de disciplina, compromiso, responsabilidad o superación. También es fácil defender nuestros valores cuando todo va bien, cuando tenemos energía o cuando alguien está mirando.

Lo difícil aparece cuando nadie nos exige nada. Cuando podemos aplazar una decisión sin dar explicaciones. Cuando hacemos una promesa que nadie va a comprobar. Cuando sabemos qué deberíamos hacer, pero encontramos una excusa que nos permite seguir igual.

Es ahí donde empieza a ponerse a prueba nuestra coherencia.

No necesitas demostrarlo todo. Necesitas cumplir contigo.

La coherencia no consiste en hacerlo todo perfecto ni en no equivocarse nunca. Consiste en reconocer la distancia entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que finalmente hacemos.

Todos podemos fallar. La diferencia está en qué hacemos después.

Podemos utilizar un error para aprender o convertirlo en una justificación para abandonar. Podemos reconocer que hemos incumplido nuestra palabra o seguir negociando con nosotros mismos hasta que dejar de cumplirla parezca normal.

Con el tiempo, cada pequeña decisión construye una relación con nosotros mismos. Cuando cumplimos lo que nos proponemos, reforzamos la confianza propia. Cuando nos fallamos continuamente, esa confianza se debilita.

Por eso, la disciplina no es solamente una cuestión de resultados. También es una forma de aprender a confiar en nuestra propia palabra.

El Método CCC: tres preguntas para recuperar la coherencia

El Método CCC propone trabajar esa coherencia desde tres dimensiones complementarias.

CABEZA: ¿Qué sé que tengo que hacer?

Aquí toca apartar el ruido y mirar la situación con honestidad.

¿Qué estoy evitando? ¿Qué excusa repito? ¿Qué decisión depende realmente de mí?

Pensar con criterio significa dejar de confundir lo que nos gustaría que ocurriera con lo que necesitamos hacer.

CORAZÓN: ¿Qué quiero defender con mis decisiones?

No basta con saber qué hacer. También necesitamos comprender por qué importa.

¿Qué valor quiero respetar? ¿Qué clase de persona quiero ser cuando las cosas se complican? ¿Qué decisión me permitiría actuar de acuerdo con mis principios?

El corazón aporta dirección: nos recuerda que no todas las decisiones deben tomarse por comodidad, miedo o aprobación externa.

COJONES: ¿Qué voy a hacer, concretamente?

La claridad y los valores necesitan traducirse en hechos.

No hace falta resolver toda la vida hoy. Hace falta identificar el siguiente paso y dejar de aplazarlo indefinidamente.

Una conversación pendiente. Un compromiso que recuperar. Un hábito que comenzar. Una tarea que terminar.

La acción no tiene que ser espectacular. Tiene que ser real.

Un ejercicio de cinco minutos

Coge una hoja y responde por escrito:

  1. Cabeza: ¿En qué aspecto de mi vida no estoy siendo coherente con lo que digo que me importa?
  2. Corazón: ¿Qué valor personal estoy dejando de lado?
  3. Cojones: ¿Qué acción concreta puedo realizar en las próximas 24 horas para empezar a corregirlo?

No necesitas compartir tus respuestas con nadie. Lo importante es que sean honestas y que la última pregunta termine en una acción que puedas identificar.

Porque escribir una intención puede ayudarte a aclararte, pero llevarla a la práctica es lo que empieza a cambiar las cosas.

La confianza se construye en privado

No siempre podemos controlar los resultados. Podemos esforzarnos y no conseguir lo que esperábamos. Podemos tomar una buena decisión y encontrarnos con dificultades.

Pero sí podemos trabajar la forma en la que respondemos.

La coherencia no se demuestra con grandes discursos, sino con pequeñas decisiones repetidas. En lo que hacemos cuando estamos cansados, en lo que cumplimos cuando nadie nos vigila y en la capacidad de reconocer nuestros errores sin escondernos detrás de ellos.

No se trata de ser infalible. Se trata de dejar de abandonarte cada vez que cumplir contigo resulta incómodo.

Cabeza para pensar. Corazón para elegir. Cojones para actuar.

Porque la confianza en uno mismo no se exige: se construye, decisión a decisión.

 

Álex Jalón Vázquez

Coach  AICM Nº14340

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