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En el mundo laboral, es común escuchar que para ser “exitosos”, debemos sacrificarnos. ¿Pero de que tipo de sacrificio hablamos? ¿Nuestra calma, nuestro tiempo, nuestra vida social y/o familiar?

Desde que empezamos a trabajar nos han enseñado que la productividad es dejarlo todo, pero… ¿Qué sucede cuando el trabajo ocupa todo tu tiempo? ¿Que sucede cuando ya no tienes vida social ni familiar, ni tiempo para hacer lo que te gusta, ni tiempo para encontrarte con ti mismo?, Entonces podríamos afirmar que hayas alcanzado el éxito.

Algo de lo que mencioné me recuerda al film “ The devil wears Prada” (El diablo viste de Prada).

Veo “The Devil Wears Prada” no sólo como una historia sobre moda, sino como una advertencia sobre el costo del éxito cuando se pierde la brújula interior.

Caer en la trampa de creer que para ser “la mejor” debe mimetizarse con un entorno tóxico y sacrificar su bienestar. La película nos demuestra que el alto rendimiento es insostenible si el precio es tu salud mental, tus relaciones y tu integridad.

Ninguna posición prestigiosa justifica la pérdida de tu vida personal.

La película confirma que tu mejor versión profesional nace de tu bienestar personal. Sin límites claros ni una base de autocuidado, el “éxito” es sólo una fachada que termina por derrumbarse. Al final, el mayor logro de la protagonista es recuperarse a sí misma.

Tras años de trayectoria en Recursos Humanos y acompañando procesos de Coaching, hoy estoy convencida de algo que se ha vuelto el corazón de mi trabajo. Es esta frase  la cual no me canso de repetir y sentir:

“Tu mejor versión profesional nace, de tu bienestar personal.”

A veces nos obsesionamos en cumplir los objetivos   y ser productivos sin importar el costo. A lo largo de estos años he visto a profesionales brillantes; tanto jóvenes talentos que recién empiezan, como líderes con experiencia, agotarse intentando alcanzar metas que, cuando finalmente las alcanzan, no pueden disfrutarlas.

Y les confieso algo desde mi  experiencia: a mí también me ha pasado. Por eso, hoy estoy más convencida que nunca de que tu bienestar no es la recompensa por trabajar mucho, es la base sobre la que construyes todo lo demás.

Y surge la siguiente pregunta ¿Por qué el bienestar es la clave del éxito?

Desde mis dos grandes pasiones y áreas de trabajo, comparto con ustedes mi opinión:

Desde la gestión de Recursos Humanos: Una persona “quemada” no rinde. El verdadero cambio ocurre cuando entendemos que, si no estás bien, tu capacidad no es la misma.

Para poner esto en cifras concretas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversos estudios de consultoras globales han señalado que:

El agotamiento laboral (burnout) y el estrés no gestionado reducen la productividad hasta en un 33%. Es decir, una empresa o un profesional que ignora su bienestar está operando, en el mejor de los casos, a dos tercios de su potencial real. No es solo una cuestión de salud mental; es una cuestión de eficiencia estratégica. Cuando el bienestar cae, la creatividad se bloquea, la toma de decisiones se nubla y el talento simplemente se evapora.

Las empresas que realmente triunfan hoy son las que cuidan a la persona, no sólo al “empleado”.

Desde la mirada del Coaching: debo decir que tu trabajo es parte de tu vida, no algo separado de ella. Si descuidas tu salud mental o pierdes tu propósito, cualquier éxito será temporal o, lo que es peor aún, no lo sentirás cuando suceda. Para brillar hacia afuera, primero hay que estar bien por dentro.

Ser profesional no significa convertirte en una máquina que no para, o esconder tus sentimientos al empezar la jornada laboral sino todo lo contrario. Ser un profesional consciente significa entender que, cuando tú eres la prioridad, el éxito deja de ser algo que persigues con estrés y empieza a fluir de manera natural.

El bienestar te da la claridad para elegir mejor, la paciencia para liderar con empatía y la energía para mantener el ritmo a largo plazo sin perderte en el camino.

Me gustaría dejarte una pregunta, tómate tu tiempo para pensar y reflexionar sobre ello: ¿Cuánto hace que no inviertes tiempo real en ti? No hablo de descanso, sino de espacio para escucharte y conectar con lo que realmente te hace bien.

 

Roxana Gabriela Barrera

Coach AICM Nº14363

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