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Los sentimientos de los seres humanos no siempre son positivos. A menudo son presa de sentimientos negativos como la envidia, los celos o el odio.

“El termómetro del éxito no es más que la envidia de los descontentos” (Dalí)

El problema del envidioso es la frustración. Trata de perjudicar a aquel que tiene algo deseado por él. El envidioso no envidia solamente lo material, envidia también las cualidades del otro. La rivalidad con los demás es una constante. Se puede manifestar de infinidad de maneras.

En los celos, las relaciones han de ser, al menos, triádicas. Se tienen celos al menos de un tercero que es con el que se vive esa rivalidad problemática.

“El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti”. Yoda a Skywalker. Star Wars. Episodio I.

Hay personas que pueden parecernos amigables, pero albergar gran odio en su interior y sacarlo a flote cuando menos lo esperamos.

Un caso de ejemplo es el compañero de trabajo al que consideramos un “colega” y en quien incluso podemos llegar a confiar, sin saber que quizás en su interior guarda una gran envidia u odio porque nuestra vida personal le parece más idílica o hemos tenido un ascenso que consideraba merecía más. Y un buen día nos contesta de manera sorpresiva o nos enteramos de que habla muy mal de nosotros a las espaldas.

Para enfrentarnos a todo esto es necesaria la asertividad. Saber ponernos en nuestro lugar y defender nuestros derechos ante personas que no tengan buenos sentimientos hacia nosotros, producidos por envidia, celos u odio creados en sus cabezas.

 

Fátima Fernández Márquez

Coach AICM Nº12803

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