Una sociedad que ha aprendido a anestesiarse…
Una sociedad obsesionada con el bienestar y la apariencia.
Vivimos en una época en la que hablamos más que nunca de salud mental. Y eso, en sí mismo, es algo positivo.
Hemos empezado a hablar de ansiedad, depresión, soledad, estrés, agotamiento, adicciones y de la importancia de pedir ayuda. Hemos entendido que la salud mental también necesita atención y que pedir ayuda profesional no debería ser motivo de vergüenza.
Pero quizá hay otra pregunta que deberíamos hacernos. ¿Qué hacemos cuando no nos encontramos bien?
Porque una cosa es reconocer que algo nos duele y otra muy diferente aprender a convivir con ese dolor mientras buscamos una solución.
Vivimos rodeados de estímulos diseñados para distraernos.
Una pantalla está siempre a nuestro alcance. Una notificación puede interrumpir cualquier silencio. Una red social puede ofrecernos entretenimiento en segundos. El alcohol puede convertirse en una forma habitual de desconectar. Las apuestas prometen emoción y recompensa inmediata. El consumo puede convertirse en una manera de llenar determinados vacíos.
Y no hace falta llegar a una adicción para que exista un problema.
A veces simplemente hemos aprendido a no estar nunca a solas con nosotros mismos.
- Cuando estamos aburridos, miramos el móvil.
- Cuando estamos tristes, buscamos una distracción.
- Cuando estamos frustrados, buscamos una recompensa.
- Cuando algo nos preocupa, intentamos no pensar en ello.
- Cuando estamos solos, llenamos el silencio.
Y poco a poco podemos terminar confundiendo una cosa con otra:
Dejar de sentir algo no significa haberlo solucionado.
EL PROBLEMA NO ES EL ESCAPE
No es demonizar las redes sociales, las pantallas, el ocio o cualquier otra forma de entretenimiento… Pero si demonizar vicios como el “alcohol”, en mi opinión la peor droga que puede existir la cual jamás vas a ser tú, simplemente es una vía de escape rápida que necesitas ingerir por un algo que no gira adecuadamente en su línea en tu vida…
No obstante no necesitas sentir que eres uno más, que así encajas con los demás que es una forma de socializar…. Quizá de manera natural y sana seas lo más racional posible y sensaciones o percepciones tales como los estímulos que aparecen de manera limpia como la risa, la fuerza, las ganas, los gestos, detalles te creen lo que verdaderamente es la vida… “Vivir a tu manera y sobrevivir a las adversidades y cambios”
El problema aparece cuando aquello que utilizamos para desconectar empieza a convertirse en nuestra única manera de afrontar lo que nos pasa.
Una copa puede ser una copa.
Una noche de fiesta puede ser simplemente una noche de fiesta.
Un rato con el móvil puede ser simplemente eso.
Pero si necesitamos constantemente algo externo para soportar nuestro propio mundo interior, quizá merezca la pena detenernos y preguntarnos:
¿De qué estoy intentando escapar?
Puede ser miedo.
Puede ser soledad.
Puede ser frustración.
Puede ser falta de propósito.
Puede ser una decepción.
Puede ser una vida que no se parece a la que imaginábamos.
Y a veces puede ser algo que necesita atención profesional. Reconocerlo no nos hace débiles.
Al contrario.
Nos obliga a ser honestos.
NO TODO MALESTAR ES UNA ENFERMEDAD
También creo que debemos aprender a diferenciar.
No todo sufrimiento significa que exista un trastorno.
No toda tristeza necesita convertirse inmediatamente en una etiqueta. No toda frustración significa que algo vaya mal.
Hay momentos difíciles que forman parte de la vida.
- Perder.
- Esperar.
- Fracasar.
- Sentirse solo.
- Ser rechazado.
- Equivocarse.
- No conseguir lo que queríamos.
- Tener un día malo.
- Pasar por una etapa complicada.
Todo eso forma parte de estar vivo.
Y aprender a tolerar cierta incomodidad también forma parte de crecer. Pero esto tampoco significa que tengamos que aguantarlo todo solos. Pedir ayuda cuando la necesitamos también es responsabilidad.
Hay situaciones en las que necesitamos a un psicólogo, a un médico, a un profesional de la salud o simplemente a alguien de confianza que nos ayude a dar el primer paso.
Tener cojones no significa poder con todo.
A veces significa reconocer que no puedes con algo solo y pedir ayuda.
LA VIEJA ESCUELA NO ERA AGUANTARLO TODO
Cuando hablo de recuperar ciertos principios de la vieja escuela, no hablo de volver a una época en la que había que callarse los problemas o esconder las emociones.
No.
Hablo de recuperar algo diferente:
- Aprender a soportar la incomodidad sin escapar inmediatamente de ella.
- Aprender a esperar.
- Aprender a estar solo.
- Aprender a decir que no.
- Aprender a terminar lo que empezamos.
- Aprender a aceptar una frustración.
- Aprender a levantarnos después de equivocarnos.
- Y aprender también a reconocer cuándo necesitamos ayuda.
Porque quizá hemos confundido bienestar con ausencia absoluta de problemas.
Y una vida así no existe.
La cuestión no es conseguir una vida en la que nunca duela nada.
La cuestión es construir una vida en la que, cuando algo duela, sepamos qué hacer con ello.
EL PROTOCOLO CCC
Cuando notes que estás buscando constantemente una vía de escape, puedes empezar por tres preguntas.
🧠 CABEZA — ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
No huyas inmediatamente.
Para.
Observa.
¿Qué estoy sintiendo realmente?
¿Qué situación estoy intentando evitar?
¿Estoy cansado, frustrado, solo, preocupado o simplemente necesito desconectar?
Y, sobre todo:
¿Estoy intentando solucionar el problema o solamente dejar de sentirlo durante un rato?
❤️ CORAZÓN — ¿QUÉ ME IMPORTA?
A veces importar es también dejar escapar
Pregúntate qué hay detrás.
¿Qué estoy intentando proteger?
¿Qué necesidad tengo?
¿Qué persona quiero ser cuando nadie me está mirando?
Porque muchas veces el problema no está solamente en aquello que hacemos. Es lo que estamos intentando tapar.
💪 COJONES — ¿QUÉ VOY A HACER?
Aquí termina la reflexión.
Y empieza la responsabilidad.
Quizá tengas que apagar el móvil. Quizá tengas que hablar con alguien. Quizá tengas que cambiar un hábito.
Quizá tengas que aceptar que necesitas ayuda profesional.
Quizá tengas que tomar una decisión que llevas meses evitando.
No tienes que solucionar tu vida en un día.
Pero sí puedes hacer una cosa diferente hoy.
NO NECESITAMOS UNA SOCIEDAD QUE NOS ENSEÑE A ESTAR BIEN TODO EL TIEMPO
Quizá necesitamos algo más real, con más esfuerzos y oportunidades a quienes de verdad se lo merecen… Porque si todos tenemos derecho como personas a lo mismo… Pero no todos tenemos derecho a percibir las mismas cosas porque para ello hay dos palabras claves que hoy en día poquita gente soporta y esas son… ESFUERZO Y DISCIPLINA
Una sociedad que nos enseñe que podemos estar mal y seguir adelante. Que podemos sentir miedo y actuar.
Que podemos fracasar y volver a intentarlo.
Que podemos estar solos sin estar perdidos.
Que podemos pedir ayuda sin sentirnos débiles.
Que podemos disfrutar sin necesitar escapar.
Y que no todo lo incómodo tiene que desaparecer inmediatamente.
Porque una vida sin ningún malestar no existe.
Pero una vida en la que necesitamos escapar constantemente de él tampoco es libertad. La inmediatez es una ansiedad y dependencia a percibir un algo en numerosas ocasiones sin mover un dedo.
La verdadera fortaleza quizá no consista en no necesitar nada.
Quizá consista en saber distinguir entre lo que nos ayuda, lo que nos distrae y aquello que poco a poco nos está destruyendo.
Y tener el valor de actuar en consecuencia.
Cabeza para comprender. Corazón para afrontar.
Cojones para cambiar.
Porque a veces la pregunta más importante no es:
¿Por qué no estoy bien?
Sino:
¿De qué estoy huyendo?
Never Give Up